El Circulo Vitoriano nace el 31 de mayo de 1864, al mismo tiempo que llegaba el ferrocarril a Vitoria.

Fue fundado en 1864 por un grupo de liberales, y nació con el doble propósito de constituir un centro recreativo y cultural. La iniciativa atrajo a vitorianos del comercio y de la industria, a profesionales de carreras liberales y de la enseñanza, a personas de la milicia y a algunos de los que se calificaban de rentistas.

Los primeros años de vida del Circulo Vitoriano fueron difíciles, ya que Vitoria se verá envuelta en un largo y turbulento período, con la guerra carlista como colofón. Así todo, la Sociedad puso las bases de una gran labor cultural, centrada en la dotación de su biblioteca. Se adquieren obras científicas, históricas y literarias, formalizando la suscripción de diarios y de revistas nacionales y extranjeras, que aún se conservan y han sido debidamente informatizados.

La antigüedad de ciertas publicaciones se remonta aún más lejos a la fecha de la fundación, dado que el Circulo Vitoriano absorbió a “Gabinete de Lectura”, que data de 1.841.

La actividad cultural corrió pareja a la creación de salas de recreo, dedicadas fundamentalmente a los juegos de mesa y al billar en sus distintas modalidades.

En el área artística, El Circulo se orientó a la organización de sesiones musicales, algunas de las cuales derivaron en conciertos de élite, como los de Isaac de Albéniz, que atrajo a otros músicos en las últimas décadas del siglo XIX.

Entre 1984 y 1922 tienen lugar los años de esplendor del Circulo Vitoriano. Se hacen inversiones en obras y en mobiliario, se le dota de un salón principal, sede de fiestas memorables y donde, con ocasión de una visita a Vitoria, se sirvió un banquete en honor de Alfonso XIII.

En 1923, al cesar la tolerancia que se otorgaba a los casinos para beneficiarse de los juegos de suerte y azar, caen los “ingresos varios” y se inició la decadencia, que culminó en 1936. La situación económica, la evolución social de Vitoria, la guerra… agudizó la crisis, hasta que en los primeros años de la década de los cuarenta, el Circulo remontó de nuevo. Se convino abrir un local con vistas a la calle de Dato, al que pudieran concurrir a diario las esposas, novias e hijas de socios, posibilidad antes negada a estas damas.

Los años sesenta y setenta del pasado siglo fueron de estabilidad, pero nuevos cambios sociales, con una notable mejora de las condiciones de vida, iban a influir de nuevo en el devenir del Circulo. La televisión, la generalización del coche, y la creciente libertad de costumbres, alejaban a la juventud de las sociedades de recreo tradicionales.

Pese a todo, El Circulo, volvió a renovarse. Nuevos fondos permitieron mejorar el local de Dato, que se convirtió en cafetería, construir nuevos edificios para dar alojamiento a la biblioteca, a la sala de actos, a las de juego, a un comedor y a una gran sala de fiestas, donde se instaló un bingo.

En los noventa, se volvieron a revisar los objetivos del Circulo y se convino en reactivar los de índole cultural.

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